Budapest es una de las ciudades más bellas de Europa, cuenta con varios lugares que son Patrimonio de la Humanidad, además, con sus 80 manantiales geotérmicos es el mayor sistema de cuevas de aguas termales del mundo, contando con la segunda sinagoga más grande y el tercer edificio del Parlamento más grande del mundo. Es una urbe marcada por las huellas de una historia que se remonta a más de 2.000 años. Se trata de una ciudad única, genuina y autentica, cuya visita no os decepcionara.
El Lánchíd o Puente de las Cadenas es sin dudas uno de los símbolos de la ciudad, desde su inauguración en 1849 el puente representa varios aspectos de los cambios de la época: la modernización y la democratización. «Siendo una obra privada, incluso los nobles tenían que pagar impuesto al cruzar por el puente, como todos los demás ciudadanos», relata el historiador Roland Perényi.
Tras el Puente de las Cadenas se elevó el de Margit, que conecta la ciudad con la isla del mismo nombre. En Budapest hay parques estupendos pero ninguno supera en belleza y tranquilidad a la Isla de Margarita. Alberga el hotel balneario «Danubius Grand Hotel Margitsziget», donde recuperarse y descansar después de haber visitado los principales atractivos de la ciudad.
Budapest construyó su tercer puente en 1896, cuando aún era una capital del Imperio Habsburgo. Aunque esta pasarela lleva hoy el nombre de Szabadság, ‘libertad’ en húngaro, cuando se inauguró fue bautizado como Puente de Francisco José, en honor al entonces emperador. Cuenta la leyenda que fue el mismo monarca quien colocó el último tornillo en la plataforma del puente. La infraestructura fue elevada con la tecnología más avanzada de la época y usando la misma técnica de hierro fundido que se usó, por ejemplo, en la construcción de la Torre Eiffel de París.
Para moverse por la ciudad, lo mejor es usar la tarjeta para el transporte público, la «Budapest Card». Cuentan con una red de autobuses con casi 200 líneas, el metro de Budapest consta de tres líneas y es bastante sencillo de utilizar, además hay más de 30 líneas de tranvías de color amarillo que enlazan prácticamente todos los barrios y distritos, sin olvidarnos del trolebús que tiene 15 líneas, que te llevara por calles muy estrechas.
Fueron los romanos quienes empezaron a aprovechar y disfrutar los millones de litros de agua altamente mineralizada que brotan en la zona. Pero fueron los turcos los que instalaron los baños en la cultura popular de Budapest construyendo auténticos palacios para gozar al máximo de los manantiales de agua caliente. Los baños Gellért son una visita imprescindible, aunque solo sea por la piscina de columnas, pero no hay que olvidar los baños Széchenyi considerados el mayor complejo termal de Europa.
No dejéis de visitar la Colina del Castillo, visible desde cualquier punto de la ciudad, no sólo es la zona más antigua de la capital, sino que se erige como símbolo mismo de la entidad magiar al contener dos edificios históricos tan emblemáticos como el Palacio Real y la Iglesia de San Matías. Toda la Colina es un mirador privilegiado para obtener las mejores estampas de Budapest, de sus edificios emblemáticos (especialmente el Parlamento) y, sobretodo, del Danubio y sus puentes.
Otra visita imprescindibles es el mercado central (Nagycsarnok) donde poder comprar paprika, salami húngaro, foie, recuerdos típicos o solamente para dar una vuelta y ver el ambiente y el magnífico edificio de hierro forjado y cristal.
Sin olvidarnos del Bastión de los Pescadores, el Castillo de Buda, La Plaza de los Heroes….Un sin fin de lugares para descubrir una ciudad de ensueño que os acogerá con los brazos abiertos.
escrito por Maridajes y Mas.
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