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Titaina: el sabor del mar que se cocina a fuego lento en Valencia

Paqui Martí ganadora el VI concurso de titaina en Mi Cub

Valencia, 25 de marzo de2026. En una ciudad donde la gastronomía forma parte de la identidad, hay recetas que sobreviven al paso del tiempo gracias a manos anónimas que las cuidan como auténticos tesoros. Es el caso de la titaina, uno de los platos más representativos del barrio marinero de El Cabanyal-Canyamelar, que estos días ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad culinaria.

Paqui Martí se ha alzado con el Primer Premio del VI Torneo de Titaina Valenciana, celebrado en el emblemático Mercado de Colón y organizado por Mi Cub. Un reconocimiento que, más allá del galardón, encierra toda una vida entre fogones. “Para mí ha sido una culminación a toda mi vida haciéndola con mucho cariño y amor”, confiesa la ganadora.

Su receta —fiel a la tradición— combina tonyina, ajo, pimientos, piñones y tomate, todo ello ligado con aceite de oliva virgen extra y una cocción lenta que marca la diferencia. Porque si algo define a la titaina, explica Martí, es precisamente la paciencia: fuego bajo, sin prisas y con respeto absoluto al producto.

El premio no solo reconoce su trayectoria, sino que también garantiza que su versión del plato formará parte de la carta de Mi Cub durante toda la temporada, integrándose en el proyecto gastronómico “Las 4 Estaciones de la Terreta”, una iniciativa que reivindica el recetario valenciano con productos de proximidad.

“El Torneo de Titaina es único en el mundo”, subrayó durante el acto el periodista gastronómico Boro Peiró, poniendo en valor una cita que se ha consolidado como escaparate de la cocina popular.

Cocina con raíces

La historia de Paqui Martí es también la de muchas familias del Cabanyal: tradición heredada, recetas transmitidas sin papel y una vida ligada a la hostelería. Aprendió a cocinar de su madre y hoy son sus hijos quienes continúan esa herencia al frente de un negocio familiar en el barrio. Sin embargo, ella mantiene un ritual casi sagrado: reservar la titaina para la Semana Santa, cuando el plato cobra un significado especial.

Junto a ella, otros cuatro vecinos defendieron sus versiones en el certamen, aportando matices personales a una receta común. Historias como la de Mila Crespo, curtida tras toda una vida tras la barra de un bar; Dolores Carabal, marcada por su infancia entre pescadores y viveros de clòtxinas; José Díaz, autodidacta que perfeccionó la receta con el tiempo; o Natalia Sanz, heredera de una tradición familiar ligada al mar y al mercado.

Todos ellos comparten un mismo hilo conductor: la titaina como símbolo de identidad, como plato que une generaciones y como excusa para reunirse alrededor de la mesa.

Mucho más que una receta

Detrás de este torneo hay también una apuesta clara por preservar el patrimonio culinario. Anabel Navas, directora de Mi Cub e impulsora de la iniciativa, destaca que el certamen “se ha consolidado como una cita clave en el calendario gastronómico de la ciudad”, reforzando la importancia del producto local y las recetas de siempre.

En un momento en el que la cocina evoluciona a gran velocidad, propuestas como esta reivindican la pausa, la memoria y el origen. Porque, como demuestra Paqui Martí, hay platos que no necesitan reinventarse para seguir conquistando: basta con hacerlos como siempre, pero con alma.

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