Un producto de kilómetro cero con identidad propia
Rafael Galbis gana el III Concurso de Tomaca Valenciana mientras la hostelería local convierte el producto estrella de la Ribera Alta en protagonista gastronómico
La localidad valenciana de Rafelguaraf ha vuelto a situar al tomate valenciano en el centro de la actualidad agrícola y gastronómica con la celebración de la tercera edición de su Feria de la Tomaca, un evento que se consolida como uno de los principales escaparates para la promoción de uno de los productos más emblemáticos de la huerta valenciana.
Durante la jornada inaugural de la feria, celebrada el pasado 29 de mayo, agricultores, vecinos, expertos y visitantes se reunieron para rendir homenaje a un cultivo que forma parte de la identidad de la Ribera Alta. La cita sirvió además para reconocer el trabajo de los productores que mantienen vivas las variedades tradicionales y para poner en valor el esfuerzo de quienes continúan apostando por una agricultura sostenible, de proximidad y ligada al territorio.
Rafael Galbis, referente de excelencia en el cultivo de la tomaca valenciana
Uno de los momentos más esperados del certamen fue la resolución del III Concurso de Tomaca Valenciana «Memorial Gonzalo Peiró», una competición que reconoce la calidad de los mejores tomates producidos durante la temporada.
Tras una exigente evaluación, el agricultor Rafael Galbis obtuvo el primer premio gracias a la extraordinaria calidad de sus tomates, distinguidos por su sabor, textura, firmeza y características organolépticas. El segundo puesto recayó en Paco Peiró, mientras que el tercer premio fue para Vicent Roig, completando un podio que refleja el alto nivel alcanzado por los productores locales.
Más allá de los galardones, el concurso representa una defensa activa del patrimonio agrícola valenciano. En un contexto marcado por la creciente industrialización de la producción alimentaria, iniciativas como esta reivindican la importancia de preservar las semillas tradicionales y los métodos de cultivo que han definido históricamente la huerta valenciana.
Un jurado multidisciplinar para evaluar la excelencia del producto
La importancia adquirida por este certamen queda reflejada en la composición de un jurado formado por profesionales de distintos ámbitos relacionados con la agricultura, la investigación, la gastronomía y la comunicación.
El comité evaluador estuvo integrado por el periodista Miguel Ángel Font; el agricultor Toni Rios; el catedrático de Biología y Genética de la Universidad Politécnica de Valencia, Salvador Soler; el concejal de Agricultura de Rafelguaraf, Miguel Ángel Pons; Pepe Briz; y el crítico gastronómico Vicent Gil.
La presidencia del jurado correspondió a Julio Quilis, presidente de la Asociación de Productores de Tomate Valenciano, una entidad que trabaja activamente para garantizar la conservación y difusión de esta variedad autóctona.
Durante la cata, los expertos analizaron aspectos como el aroma, la jugosidad, la consistencia de la pulpa, el equilibrio entre dulzor y acidez y la calidad general del fruto, criterios que permiten identificar los ejemplares más representativos de la auténtica tomaca valenciana.
La hostelería local convierte el tomate en protagonista culinario
La feria no solo mira al campo. También pone el foco en la capacidad de la gastronomía para reinterpretar y promocionar los productos de proximidad.
El tradicional concurso de tapas volvió a demostrar el talento de los establecimientos de Rafelguaraf, que elaboraron propuestas creativas utilizando como ingrediente principal el tomate valenciano.
El gran vencedor fue nuevamente el Bar John Lennon, que revalidó el título conseguido en la edición anterior y confirmó su capacidad para combinar tradición y creatividad gastronómica. El segundo premio fue para el Bar La Piscina, mientras que el tercer puesto recayó en el Bar l’Hostal.
Además, el reconocimiento a la innovación culinaria fue otorgado también al Bar La Piscina, cuya propuesta destacó por ofrecer una visión original y contemporánea de un producto profundamente arraigado en la cultura gastronómica valenciana.
Estos premios reflejan cómo la hostelería local se ha convertido en un aliado fundamental para la promoción de la agricultura de proximidad, creando un vínculo directo entre productores y consumidores.
Un producto de kilómetro cero con identidad propia
La Feria de la Tomaca de Rafelguaraf ha logrado consolidarse en apenas tres ediciones como una plataforma de promoción para los agricultores que trabajan con variedades tradicionales y para los establecimientos que apuestan por el producto local.
La tomaca valenciana, apreciada por su sabor intenso, su equilibrio natural y su gran calidad culinaria, se ha convertido en una auténtica seña de identidad para el municipio. Su cultivo representa además una importante fuente de actividad económica y un elemento clave para la preservación del paisaje agrícola de la comarca.
La apuesta por el producto de kilómetro cero responde también a una creciente demanda de consumidores que buscan alimentos frescos, sostenibles y vinculados a un territorio concreto. En este sentido, Rafelguaraf se presenta como un ejemplo de cómo la agricultura tradicional puede generar valor añadido, fomentar el desarrollo rural y fortalecer la economía local.
Un futuro ligado a la conservación de las variedades tradicionales
Con la entrega de los premios, la III Feria de la Tomaca ha dado comienzo a un fin de semana dedicado a la divulgación, la gastronomía y la defensa del patrimonio agrícola valenciano.
La Asociación de Productores de Tomate Valenciano y el Ayuntamiento de Rafelguaraf han reiterado su compromiso con la conservación de las semillas tradicionales, la protección de la biodiversidad agrícola y la mejora de las oportunidades comerciales para los agricultores.
En una época en la que la uniformidad amenaza muchas variedades locales, iniciativas como esta feria se convierten en herramientas esenciales para preservar la riqueza genética y cultural de la huerta valenciana.
Rafelguaraf demuestra así que el futuro del campo puede construirse desde el respeto a la tradición, la innovación gastronómica y el reconocimiento al trabajo de quienes cultivan la tierra. Porque detrás de cada tomate premiado no solo hay calidad y sabor, sino también historia, esfuerzo y una forma de entender la agricultura que sigue siendo esencial para el territorio valenciano.