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Casa Pescadores cierra la temporada de la clòtxina

El restaurante costero se consolida como el gran protector de la gastronomía de proximidad en Valencia, sirviendo más de 100 kilos del bivalvo local durante el mes de mayo.

Valencia, 3 de junio de 2026

El aroma a mar, el sonido del trasiego de platos y el murmullo alegre de la sobremesa han encontrado un nuevo templo en la primera línea de la playa del Cabanyal. Desde su apertura el pasado 8 de noviembre de 2025, Casa Pescadores se ha posicionado no solo como un referente de la restauración valenciana, sino como un guardián activo del patrimonio inmaterial de los Poblados Marítimos. Impulsado por la alianza estratégica entre Grupo Mercabanyal y Jugando con Fuego, el establecimiento celebra hoy un hito comercial y cultural: el cierre de una histórica temporada de la clòtxina valenciana con más de 100 kilos servidos y una afluencia sin precedentes.

La consolidación del proyecto es incontestable. En apenas siete meses de vida, alrededor de 18.000 comensales han pasado por sus salones y terrazas, atraídos por una filosofía que huye de los artificios y se abraza a la cocina casera, el respeto al mar y la reivindicación del productor local.

Amparín: la última guardiana de las bateas

Detrás de cada plato de clòtxinas que llega a las mesas de Casa Pescadores hay una historia de esfuerzo, salitre y tradición que se remonta generaciones atrás. La gran protagonista invisible de esta campaña ha sido Amparín, considerada la última gran clotxinera en activo de los Poblados Marítimos y proveedora principal del restaurante.

A través de su figura, el restaurante ha logrado trazar un puente directo entre el comensal y las históricas bateas del Puerto de Valencia. Esta alianza responde a una de las señas de identidad más firmes de Casa Pescadores: la implicación directa de su equipo de cocina en el origen de los alimentos.

Muestra de ello es el viaje de inmersión que realizó el chef Marcos Moreno, quien se desplazó personalmente hasta las bateas de Amparo para entender de primera mano la compleja temporalidad, el cultivo artesanal y la recolección del bivalvo antes de incorporarlo a la carta.

«El producto es el que manda. Por eso nos gusta saber de dónde viene y conocer a la gente que hay detrás de todo el proceso», explicaba el chef Moreno, destacando la importancia de dignificar los oficios tradicionales del mar que hoy se encuentran en peligro de extinción.

Un mayo de récord y ebullición popular

La campaña dedicada a la clòtxina valenciana —un producto de temporada efímera que apenas se extiende durante los meses sin «r» (de mayo a agosto)— ha tenido su momento álgido durante el mes de mayo. Casa Pescadores ha despachado más de un centenar de kilos de este preciado manjar, alcanzando su cénit absoluto el pasado 30 de mayo.

Durante esa jornada, el bar de Casa Pescadores se transformó en un hervidero de tradición y júbilo para acoger un concurso gastronómico que congregó a más de un centenar de asistentes. Solo en ese día se llegaron a servir 35 kilos de clòtxinas, marcando el récord absoluto de ventas diarias del restaurante desde su inauguración.

La jornada estuvo impregnada del espíritu de los antiguos casinos marineros, con actividades dinámicas como un animado «bingo marinero» —cuyo premio de una cena para dos personas desató la competitividad sana de la clientela—, música y el aroma inconfundible del vapor del maridaje tradicional de ajo, limón y pimentón.

El «derbi» culinario de las mujeres del Cabanyal

El corazón del evento del 30 de mayo latió con fuerza gracias al concurso de cocina tradicional en directo, protagonizado por cuatro vecinas del Cabanyal que encarnan la memoria viva de la cocina de barrio: María Antonia Masiá, Juani Picó, Mari Carmen Pérez y Mari Carmen Carrasco.

Las cuatro aspirantes desplegaron su arte a los fogones empleando sus recetas familiares, perfeccionadas tras décadas de domingos de reunión y brisa marina. El desafío para el jurado profesional no fue sencillo. El tribunal estuvo compuesto por tres nombres de peso en la escena culinaria y sectorial de la provincia:

  1. José Luis Peiró, presidente de la Agrupación de Clotxineros de Valencia y Sagunto.
  2. Edu Espejo, prestigioso chef del restaurante Flama y asesor gastronómico de Casa Pescadores.
  3. José Esteban, director del grupo Jugando con Fuego.

Tras una reñida deliberación donde se evaluaron aspectos como el punto de cocción, la intensidad del caldo y la presentación, el jurado dictaminó que Juani Picó se alzaba con la victoria de esta primera edición. Más allá de la competitividad, el certamen destacó por el humor, las anécdotas compartidas y la emotiva reivindicación del papel de la mujer en la transmisión del recetario popular valenciano.

Como broche de oro y reconocimiento al esfuerzo colectivo, cada una de las cuatro concursantes recibió de manos de la organización un saco de cinco kilos de clòtxinas frescas seleccionadas directamente de las bateas de Amparín. Con este broche de oro, Casa Pescadores despide la temporada de la clòtxina con la satisfacción del deber cumplido: llenar estómagos, pero, sobre todo, alimentar el orgullo de un barrio que se resiste a olvidar sus raíces marineras.

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