Un lugar para disfrutar del sabor,
el vino y la buena mesa.

Somni, el sueño gastronómico sin gluten

En el barrio valenciano de Nou Campanar acaba de abrir un restaurante que no solo propone una nueva dirección culinaria, sino también una forma distinta de entender la mesa. Se llama Somni —sueño, en valenciano— y su nombre no podría ser más acertado: un proyecto que nace de una idea sencilla pero poderosa, la de que comer bien debería ser posible para todos.

Ubicado en la calle Rafael Alberti, 1, Somni es la nueva aventura gastronómica de la pareja sirio-española formada por Hiba Malek y Nazir Hanna. Tras el éxito de Miracle, su restaurante en la zona del Cedro —reconocido como el mejor restaurante sin gluten de España por el Ranking Celicidad—, ambos dan ahora un paso más allá: convertir la cocina sin gluten en una experiencia gastronómica plena, elegante y abierta a cualquier comensal.

Aquí las raíces sirias de sus creadores se mezclan con la tradición mediterránea y los aromas de Oriente Medio para construir una propuesta culinaria que no habla de restricciones, sino de descubrimiento. Platos elaborados, llenos de matices, pensados para que cualquier persona —sea celíaca o no— pueda disfrutar sin pensar demasiado en lo que hay o no hay en el plato.

“En la vida, algunos sueñan con escalar montañas, otros con la riqueza; hay quienes sueñan simplemente con poder disfrutar de unas cervezas improvisadas o una comida de calidad con amigos. Somni viene para que puedan ser libres”, explica Hiba Malek.

La filosofía del restaurante parte de esa idea: crear un espacio inclusivo donde la gastronomía no dependa de limitaciones. “Queremos dar respuesta a quienes tienen intolerancia al gluten, pero también ser una opción atractiva para cualquiera que busque una cocina sabrosa, diferente y de calidad. Solo que, además, con garantía de seguridad”, añade.

En Somni, la ausencia de gluten no se plantea como una barrera, sino como una oportunidad para explorar nuevos sabores, técnicas y texturas.

Un espacio que huele a jazmín

La experiencia comienza mucho antes de sentarse a la mesa. El interiorismo del restaurante, diseñado por Pablo Sánchez, del estudio Leca and Leco, es una pieza fundamental del proyecto.

El espacio ha sido concebido para transmitir hospitalidad y calidez, dos valores que definen tanto a Hiba Malek como a Nazir Hanna. Techos inspirados en la arquitectura tradicional de Oriente Medio, hornacinas integradas en las paredes y una atmósfera envolvente construyen un lugar que invita a quedarse.

Pero hay un detalle que define el carácter sensorial del restaurante: el perfume de jazmín que envuelve el local y que se ha convertido en parte de su identidad.

La artesanía también ocupa un lugar central. Las piezas cerámicas creadas por Sara Antolín —responsable además de la identidad visual de Somni— conviven con las joyas de inspiración siria de Nadine Kharouf y con la delicada artesanía de sita de la marca Darmisak. Cada elemento contribuye a crear un universo estético que conecta tradición, memoria y contemporaneidad.

Incluso los detalles más cotidianos forman parte de esa vocación inclusiva: el restaurante incorpora un baño infantil, un gesto sencillo que refuerza la idea de que cada persona que entra en Somni debe sentirse cómoda, segura y bienvenida.

El restaurante abre de miércoles a domingo, de 13:30 a 17:30 y de 20:00 a 00:00, con la ambición de convertirse en un nuevo punto de encuentro en el barrio: desde comidas de trabajo hasta reuniones familiares o cenas especiales.

Mediterráneo con acento sirio

La cocina de Somni parte de una base mediterránea contemporánea a la que se suman delicados matices de Oriente Medio. El resultado es una carta aromática, equilibrada y con personalidad propia.

El proyecto cuenta con el asesoramiento culinario de Carito Lourenço y Germán Carrizo, chefs de Tándem Gastronómico y responsables del restaurante Fierro, distinguido con una estrella Michelin. Su participación aporta rigor técnico y una mirada gastronómica que eleva la propuesta.

La premisa es clara: reinterpretar la cocina siria sin gluten sin perder de vista el producto local. Verduras de temporada, pescados frescos, carnes seleccionadas o arroces valencianos conviven con especias, técnicas y sabores que evocan el Mediterráneo oriental.

Entre los platos que ya empiezan a definir la personalidad del restaurante destacan el mutabal de berenjena ahumada con pan pita, el hummus verde con verduras asadas o los latkes de patata y boniato con salsa brava.

A ellos se suman propuestas como el arroz en llanda de secreto ibérico y boletus, la fideuá de fideo fino con langostino y mejillones, el calamar de playa con hinojo y aceite de hierbas o el pastel de cordero lechal asado a baja temperatura. El recorrido culmina con un postre muy ligado al territorio: Blanco de azahar, una interpretación dulce que combina horchata y chufa.

“Nos emociona participar en un proyecto tan ambicioso y con tanto corazón”, explica Carito Lourenço. “La propuesta pone en valor el producto local con guiños a la cocina siria, sabores entremezclados y una carta pensada para celíacos, pero abierta a todo el mundo”.

La coctelería como complemento

La experiencia gastronómica se completa con una propuesta de coctelería diseñada con el asesoramiento de Iván Talens.

Entre las creaciones destacan combinaciones como el Cafetí —brandy español macerado con especias, café espresso, licor de café y sirope de canela— o el refrescante Cucumber Smash, elaborado con vodka, lima, bitter de cardamomo y sirope de pepino.

Los cócteles acompañan tanto el servicio de comidas y cenas como la experiencia en barra, pensada también para quienes quieran acercarse simplemente a disfrutar de una bebida.

El proyecto cuenta además con la asesoría de sala de Carmen González, encargada de estructurar la operativa del restaurante y garantizar un servicio cuidado y fluido.

Una apertura convertida en experiencia

La inauguración de Somni, celebrada el pasado 5 de febrero, reunió a más de 140 invitados entre periodistas, vecinos, amigos y profesionales del sector gastronómico valenciano.

La velada se planteó como una experiencia inmersiva que giraba en torno a la idea central del proyecto: que existen incompatibilidades que en la vida real parecen irreconciliables, pero que en los sueños —y ahora también en Somni— pueden convivir.

Durante la noche, los asistentes participaron en distintas dinámicas repartidas por el restaurante, como tests de incompatibilidad o un pequeño confesionario donde podían compartir ante la cámara aquello con lo que, en teoría, no encajan.

Como recuerdo de la velada, cada invitado se llevó a casa un pequeño frasco con el aroma de jazmín de Somni, un gesto simbólico para prolongar la experiencia más allá del restaurante.

Un sueño que empieza a crecer

Con su apertura, Somni se consolida como una propuesta singular en la escena gastronómica valenciana. Un restaurante donde la cocina sin gluten deja de ser una necesidad para algunos y se convierte en una elección gastronómica para todos.

“Somni nace de una idea muy sencilla, pero muy importante para nosotros: creemos que comer bien no debería ser un privilegio, sino una posibilidad”, resume Hiba Malek.

En Nou Campanar, ese sueño ya ha empezado a tomar forma.

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