Un lugar para disfrutar del sabor,
el vino y la buena mesa.

El botillo del Bierzo vuelve a Hispano Suizas: tradición, vino y sobremesa interminable

En el corazón del paisaje vitivinícola del Pontón de Requena, donde las viñas aún parecen dormidas bajo el cielo cambiante del final del invierno, hay tradiciones que se mantienen firmes. Una de ellas es la ya clásica “Comida del Botillo” que cada año reúne a amigos, clientes, medios de comunicación y amantes del vino en la Bodega Hispano Suizas.

Hay tradiciones que no se negocian. Aunque el cielo amenace lluvia y el frío se empeñe en recordar que el invierno aún no se ha marchado, en Bodegas Hispano Suizas saben que hay citas que merecen celebrarse sí o sí. Una de ellas es la ya clásica “Comida del Botillo”, un encuentro que cada año reúne a amigos de la casa, profesionales del vino, medios de comunicación y amantes de la gastronomía alrededor de uno de los platos más emblemáticos del noroeste peninsular.

El protagonista absoluto vuelve a ser el Botillo del Bierzo, la receta más representativa de la cocina tradicional de El Bierzo. Un plato de raíces humildes convertido en auténtico símbolo gastronómico, elaborado con diferentes piezas del cerdo adobadas con sal, ajo y pimentón, embutidas en el ciego del animal y cocinadas lentamente hasta alcanzar ese punto meloso y aromático que lo ha convertido en una auténtica fiesta culinaria.

Pero en Hispano Suizas el botillo es solo el comienzo. Porque esta comida anual es, sobre todo, una celebración de la amistad, la hospitalidad y el vino. Un encuentro que tiene algo de ritual y mucho de reencuentro, donde cada invitado acaba sintiéndose parte de una familia que comparte mesa, conversación y copas sin prisa.

La jornada arranca con una recepción de invitados y una pequeña inmersión gastronómica en los sabores del Bierzo. Sobre las mesas aparecen quesos con carácter, finas lonchas de cecina y otros productos de la comarca, capaces de abrir el apetito mientras se suceden los saludos, los reencuentros y las inevitables fotos frente al fotocall de la bodega.

Entre brindis también hay espacio para descubrir algunas de las nuevas añadas que pronto llegarán al mercado. Vinos que forman parte del sello de identidad de la casa como el elegante Basus Pinot Noir, el carácter mediterráneo de Finca Casilla Herrera o los cavasTantum Ergo.

Con semejante carta de presentación, no es extraño que los éxitos de la bodega se celebren casi como propios. Porque en encuentros como este el vino deja de ser solo una bebida para convertirse en un lenguaje común que une a todos los presentes.

Y cuando el botillo llega finalmente a la mesa, el ambiente ya está servido: platos generosos, copas llenas y conversaciones que se alargan sin reloj. La sobremesa, como en cualquier buena comida que se precie, acaba convirtiéndose en uno de los momentos más especiales del día.

Botillo 2026 en Bodegas Hispano Suizas

El broche dulce lo pone cada año un gesto que habla mucho del espíritu de esta casa. Charo, madre del enólogo Pablo Osorio, envía desde Ponferrada una selección de dulces elaborados por ella misma. Un detalle lleno de cariño que llega expresamente para la ocasión y que termina de redondear una jornada donde la gastronomía, el vino y la cercanía se mezclan de forma natural.

Porque, al final, más allá del botillo o de los grandes vinos, esta comida demuestra algo que en Hispano Suizas tienen muy claro: las mejores experiencias siempre se construyen alrededor de una mesa compartida. Y si es con botillo, mejor.

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