Pantalán 5 reúne a algunos de los operadores más emblemáticos del Mercado de Colón para analizar los retos del comercio y la hostelería en una jornada que pone en valor la colaboración como principal fortaleza del histórico recinto valenciano.
En un momento en el que la rentabilidad se estrecha, los hábitos de consumo cambian y las redes sociales condicionan la reputación de cualquier negocio, el Mercado de Colón ha querido abrir un espacio para la reflexión. Bajo el título ‘Los clásicos se sientan a la mesa’, el restaurante Pantalán 5 reunió a algunos de los comerciantes con mayor trayectoria del emblemático edificio modernista para debatir sobre el presente y el futuro del comercio especializado y la hostelería.
Moderada por el periodista Paco Alonso, la tertulia contó con la participación de José Manuel Manglano (Charcuterías Manglano), Carlos Varea (Carnes Varea), Pepo López (Vinos y Flores) y Ángel Alacid (Pantalán 5), quienes coincidieron en una idea que resume el espíritu del mercado: evolucionar sin renunciar a la identidad.
La fuerza de remar juntos
Si hubo un mensaje que se repitió durante toda la conversación fue el de la colaboración entre operadores. Frente a la competencia que suele asociarse a los espacios comerciales compartidos, los participantes defendieron que el éxito del Mercado de Colón reside precisamente en el trabajo conjunto.
«Lo que nos hace invencibles es que estamos muy unidos. Somos negocios diferentes, pero cuando toca defender este espacio actuamos como uno solo», aseguró José Manuel Manglano, portavoz de los comerciantes.
Una idea que reforzó Pepo López al afirmar que «si cada uno tirara, por un lado, el barco se hundiría». Para los participantes, esa cooperación ha permitido consolidar un modelo donde comercio tradicional, gastronomía y ocio conviven de forma natural, convirtiendo al Mercado de Colón en uno de los espacios gastronómicos y comerciales más singulares de Valencia.
En la misma línea, Ángel Alacid recordó que la evolución del mercado demuestra que el ocio y la compra especializada no solo pueden convivir, sino potenciarse mutuamente.
Rentabilidad, sí… pero también vocación
El debate también abordó uno de los principales desafíos que afronta el sector: mantener la rentabilidad sin perder la esencia.
«La rentabilidad ha bajado mucho», reconoció Ángel Alacid, quien atribuyó esta situación al incremento de costes y a la presión económica que soportan los negocios de hostelería.
Sin embargo, lejos del pesimismo, defendió que quienes emprenden en este sector lo hacen movidos por una auténtica vocación.
«Si te lo piensas, no abres. Esto es la sangre que corre por tus venas», afirmó, recordando que detrás de cada establecimiento hay profesionales que trabajan diariamente al frente de sus negocios. «No somos grandes empresarios; somos hosteleros y trabajadores.»
José Manuel Manglano insistió, además, en la importancia del relevo generacional y de transmitir el valor del oficio. A su juicio, el auge de pequeños productores y elaboradores artesanos está devolviendo protagonismo al comercio especializado y ofreciendo nuevas oportunidades para quienes apuestan por la calidad y la diferenciación.
La experiencia frente a la gran superficie
Para Carlos Varea, el gran valor añadido del Mercado de Colón continúa siendo la experiencia de compra.
Frente a modelos comerciales más impersonales, reivindicó un espacio donde adquirir productos de calidad se convierte también en una experiencia social.
«¿Qué hay más bonito que venir a comprar con amigos, tomarte una cerveza y seguir haciendo la compra? Eso nunca lo tendrás en una gran superficie», señaló.
Producto, cercanía y atención personalizada siguen siendo, según los participantes, los principales argumentos para fidelizar a un cliente que busca cada vez más autenticidad.
Redes sociales: oportunidad y riesgo
La comunicación digital también ocupó buena parte del debate.
Los participantes coincidieron en reconocer el enorme potencial de las redes sociales para dar visibilidad a los negocios y conectar con nuevos públicos, aunque alertaron de la rapidez con la que una mala valoración o un comentario viral pueden afectar a la reputación de cualquier establecimiento.
Al mismo tiempo, se puso sobre la mesa la necesidad de preservar la credibilidad en un entorno donde proliferan recomendaciones poco rigurosas. En este contexto, Pepo López reivindicó el valor que sigue teniendo el contacto personal y el tradicional boca a boca como herramientas de fidelización.
Mucho más que un negocio
La tertulia concluyó con una mirada al futuro del Mercado de Colón, más de un siglo después de su inauguración.
José Manuel Manglano recordó la transformación experimentada por el edificio desde su rehabilitación y el compromiso de los comerciantes que decidieron apostar por este espacio incluso en los momentos más complicados.
«Los vendedores estamos aquí por amor, por vocación y por pasión, porque es nuestra vida y es nuestra casa», afirmó antes de resumir el verdadero espíritu del mercado: «Esto es mucho más que un negocio; es una forma de vida.»
Lejos de vivir anclado en la nostalgia, el Mercado de Colón continúa reinventándose sobre los pilares que lo han convertido en un referente: excelencia en el producto, especialización, cercanía y una comunidad empresarial que entiende que el futuro se construye mejor desde la colaboración que desde la competencia.
Pantalán 5, un escaparate del producto del mercado
Impulsor de la jornada, Pantalán 5 se ha consolidado como una de las propuestas gastronómicas más dinámicas del Mercado de Colón. Situado en la planta superior, combina cocina ininterrumpida durante todo el día con una carta de inspiración mediterránea que abarca desde el aperitivo hasta comidas y cenas informales.
Su identidad se apoya en el producto fresco que suministran los propios comerciantes del mercado: las frutas y verduras de Fina, las carnes de Varea, los embutidos de Manglano o los pescados de Martin & Mary llegan directamente a su cocina, reforzando un modelo basado en la proximidad, la calidad y la colaboración entre operadores.
Una filosofía que convierte a Pantalán 5 no solo en un restaurante, sino en el mejor ejemplo de cómo el Mercado de Colón sigue haciendo del producto local y del trabajo conjunto su principal seña de identidad.