El calor sofocante del mes de julio en Madrid, no es tanto, si haces una parada en un clásico madrileño. En la calle Serrano, en el numero 118, en pleno corazón del barrio de Salamanca, se encuentra el emblemático restaurante Hevia. Al entrar a este templo, me vienen recuerdos de mi edad adolescente, cuando Jose Hevia, te daba la bienvenida con lo mejor de los productos internacionales que entonces era muy difícil encontrar en la capital del reino, aquí podías degustar los ahumados de importación, los foies, el caviar y cangrejo real ruso, entre otras muchas más especialidades. Siempre elaborados en el mismo momento de pedirlos, algo infrecuente en otros establecimientos.
En la década de los 60, Pepe Hevia fue pionero en preparar unos pinchos de “lujo”. Con la segunda generación al frente del negocio, su hija Elena y su yerno Ismael hacen que todo marche con la precisión de un reloj suizo, y ahora con tercera generación, su nieto Ismael, es quien nos deleita con la calidad que sigue caracterizando esta casa.
Pasamos al siguiente plato emblemático “Patatas con Foie y Trufa Negra sobre salsa de hongos”, creado en 1.993, a fecha de hoy es un plato que no puede faltar en la carta, por la demanda de su fiel clientela.
Seguimos con un “Tronco de Bonito Escabechado y encebollado sobre una salsa de Perdiz”, cuyo sabor y equilibrio nos cautivo. Además, no podía faltar, la ración de Callos a la Madrileña, que sirvió como colofón de una comida con historia.
Julián Carazo
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