MURO abre en Valencia con una cocina mediterránea de raíces valencianas, producto de proximidad, arroces y una propuesta contemporánea junto al mar.
Valencia, octubre de 2026. MURO abrió sus puertas el 22 de octubre en Marina Port Valencia, junto al Mediterráneo, en el espigón de Marina Norte. El restaurante nace con vocación de convertirse en un punto de encuentro durante todo el año. Su propuesta combina gastronomía, arquitectura y vistas al mar.
La ubicación forma parte de la experiencia. La luz, el horizonte y el entorno marítimo acompañan una propuesta pensada para disfrutar de la mesa sin prisas y prolongar la sobremesa.
MURO ocupa el antiguo espacio de Panorama, uno de los primeros enclaves incorporados a la nueva etapa del frente marítimo valenciano.
Cocina mediterránea con raíces valencianas
Al frente de la propuesta gastronómica están David Reartes y Víctor Pérez Torrejón. Ambos desarrollan una cocina de inspiración mediterránea, centrada en el producto y la temporalidad.
Los proveedores valencianos y el arroz adquieren protagonismo en una carta que reinterpreta sabores reconocibles desde una perspectiva contemporánea.
Arquitectura brutalista e interiorismo cálido
La personalidad de MURO comienza en su exterior, con una arquitectura de hormigón y geometrías marcadas, inspirada en el brutalismo.
En el interior, el diseñador Lázaro Rosa-Violán introduce madera, bronce, tonos granates y curvas. El resultado es una atmósfera cálida y sofisticada.
El contraste entre la rotundidad exterior y la calidez interior define el carácter del restaurante. Sin recurrir a los tópicos decorativos náuticos, el Mediterráneo está presente en la luz, las vistas y el horizonte.
MURO propone una nueva forma de disfrutar derestaurantemuro.com Valencia junto al mar. Gastronomía y diseño se combinan en un espacio que aspira a integrarse en la vida de la ciudad durante todo el año.
ENTREVISTA MURO: cocina mediterránea sin atajos
Por Julián Carazo
Fotos: José Cohe
MURO inicia una nueva etapa gastronómica en Valencia con una propuesta que mira al Mediterráneo y abraza otras influencias.
Al frente del proyecto están David Reartes, jefe ejecutivo del Grupo Vivir Descalzo, y el chef Víctor Pérez Torrejón.
Su planteamiento combina respeto al producto, dominio de la técnica y recuperación de platos reconocibles. Ambos defienden una cocina que reivindica el sabor sin recurrir a artificios innecesarios.
Recuperar los clásicos y mirar al Mediterráneo
La propuesta de MURO combina referencias tradicionales con una mirada contemporánea. Entre sus objetivos figura recuperar elaboraciones clásicas y ejecutarlas con precisión. Dos ejemplos son el solomillo a la pimienta y el lenguado a la meunière.
La intención es ofrecer una cocina reconocible, donde el producto tenga protagonismo. El recetario mediterráneo marca el rumbo, pero no establece fronteras.
Japón, Perú y China aportan influencias que enriquecen la carta sin desplazar la identidad del restaurante.
El resultado busca un equilibrio entre memoria, técnica y libertad creativa. No se trata de acumular referencias, sino de encontrar recursos que amplíen la experiencia gastronómica.
El producto local como punto de partida
El pescado ocupa un lugar destacado en la propuesta. El equipo trabaja con producto de lonjas cercanas, como las de Cullera y Gandía, y explora distintas formas de prepararlo.
Un ejemplo es el sashimi elaborado con pescado de proximidad. La técnica dialoga con la materia prima local, sin necesidad de recurrir a ingredientes lejanos para construir una propuesta contemporánea.
También hay espacio para elaboraciones que conectan con la memoria familiar. Reartes destaca una zarzuela de pescado que evoca las comidas de domingo alrededor de una mesa.
Esta referencia reivindica la cocina tradicional desde el sabor y el recuerdo.
El pan también tiene protagonismo propio. MURO elabora pan de masa madre con fermentaciones de 16 horas y utiliza distintas harinas, entre ellas la de algarroba.
Este trabajo refleja la atención que el equipo presta a los elementos que acompañan cada plato.
Arroces, huerta y brasa
Los arroces ocupan un lugar destacado en la carta. Entre las opciones figuran clásicos valencianos como la paella valenciana, el arroz del senyoret y el arroz de bogavante.
Junto a ellos, el pescado, las verduras y la brasa completan una oferta vinculada a la tradición mediterránea. El fuego, tanto directo como indirecto, aporta otra dimensión al tratamiento de los ingredientes.
La carta también incluye elaboraciones con personalidad propia. Entre ellas destacan un coulant de patata con gamba cristal y yema de huevo, y un fartón salado de centollo.
Ambas propuestas trasladan referencias conocidas al terreno salado.
La técnica y la creatividad buscan enriquecer cada elaboración sin desdibujar la esencia del producto.
Calidad y control de los costes
Detrás de una buena carta hay un trabajo que no siempre se percibe desde la mesa. La selección de proveedores, la comparación de muestras y el control de los costes forman parte de la preparación de cualquier proyecto gastronómico.
Según explica Reartes, el equipo dedicó dos meses a trabajar con sus proveedores antes de la apertura. El objetivo era encontrar un equilibrio entre calidad, regularidad y precio.
La gestión también exige diseñar una carta coherente. Cada decisión influye en el conjunto, desde la elección de los ingredientes hasta la organización de las elaboraciones.
La calidad no depende únicamente de comprar bien. También requiere conocer el producto, aprovechar sus posibilidades y gestionar los recursos con criterio.
La sala también cocina la experiencia
Para Reartes, la sala desempeña un papel determinante en el éxito de un restaurante. En su opinión, puede representar hasta el 80 % de la experiencia.
Esta valoración refleja la importancia que concede al servicio y a la relación con el comensal.
En MURO, cocina y sala deben funcionar como un solo equipo. La atención, el conocimiento de la carta y la capacidad de acompañar al cliente forman parte de la propuesta gastronómica.
El servicio cuenta con profesionales con formación en sumillería. El objetivo es cuidar cada fase de la visita y mantener la coherencia desde la llegada hasta el último plato.
Dos trayectorias que se complementan
David Reartes llega a Valencia después de 28 años de trayectoria en Ibiza y Baleares. Con cuatro décadas de profesión a sus espaldas, afronta esta etapa con la curiosidad de quien vuelve a empezar.
Su llegada también le permite acercarse a las costumbres gastronómicas valencianas. Entre ellas, el esmorzaret le ha llamado especialmente la atención.
Reartes descubre en determinados establecimientos una cultura del almuerzo que considera una expresión gastronómica de alto nivel.
Víctor Pérez Torrejón aporta una relación más directa con el territorio. Criado en Valencia y vinculado desde pequeño al entorno del puerto, recuerda las salidas de pesca con su padre entre las rocas.
Su trayectoria profesional incluye experiencias en Hong Kong, Cantabria, Valencia e Italia. También dirigió durante tres años el restaurante Ogaño.
Ese recorrido ha contribuido a definir una cocina personal, marcada por distintos aprendizajes y por su vínculo con el Mediterráneo.
En MURO confluyen ambas experiencias. Por un lado, la perspectiva de quien ha trabajado en distintos territorios. Por otro, la de quien mantiene una relación personal con el entorno valenciano.
La llegada de Reartes y las raíces valencianas de Pérez Torrejón aportan dos perspectivas complementarias al proyecto.
Ambas confluyen en una propuesta que busca construir una identidad propia a partir del producto, la técnica y el respeto por los clásicos.
MURO aspira a encontrar su lugar en la escena gastronómica valenciana mediante una cocina que combina tradición, creatividad y trabajo en equipo.
Porque una cocina con identidad no se define solo por sus ingredientes, sino también por la manera de entenderlos y llevarlos a la mesa.
Valencia, una nueva casa
Para David Reartes, Valencia representa una nueva etapa profesional. Para Víctor Pérez Torrejón, supone seguir desarrollando una cocina vinculada a sus raíces y al Mediterráneo.
Dos trayectorias diferentes confluyen en MURO con un objetivo común: dar protagonismo al producto, recuperar los clásicos y defender una cocina donde técnica y sabor vayan de la mano.
El tiempo dirá qué lugar ocupa el restaurante en la escena gastronómica valenciana. Por ahora, sus responsables han puesto sobre la mesa sus intenciones y una manera de entender la cocina.