Clos Cor Ví cambia de piel sin cambiar de raíces
La bodega valenciana inicia una nueva etapa con cuatro vinos que reivindican el territorio, el viñedo y las variedades autóctonas, de la mano del reconocido enólogo Javier Revert
Requena, septiembre de 2026. Hay bodegas que cambian de rumbo y otras que, después de años de aprendizaje, deciden mirar con más precisión hacia aquello que siempre tuvieron delante: la tierra. Clos Cor Ví pertenece a esta segunda categoría. La bodega valenciana afronta una nueva etapa que supone una renovación profunda de sus marcas y de su manera de elaborar, pero que mantiene intacta una idea esencial: hacer vinos capaces de contar de dónde vienen.
Más de veinte años de experiencia como elaborador han llevado a la familia Cor Ví, con Luis Corbí al frente, a replantearse el proyecto desde la viña hasta la botella. El resultado son cuatro nuevos vinos que nacen con identidad propia y que buscan expresar, desde diferentes perspectivas, los paisajes vitivinícolas de Moixent y Requena.
No se trata, por tanto, de empezar de cero. Es más bien una vuelta a los orígenes con todo lo aprendido por el camino.
“Esta evolución no es una ruptura, sino una renovación consciente”, explica Luis Corbí, propietario de Clos Cor Ví. Su objetivo es que cada nueva referencia sea capaz de mostrar “un carácter distinto del territorio”, atendiendo a sus suelos, microclimas y variedades con una mayor precisión. Una filosofía que coloca el viñedo en el centro y que pretende convertir cada botella en una interpretación del paisaje valenciano.
Javier Revert, el nuevo compañero de viaje
Uno de los principales cambios de esta nueva etapa tiene nombre propio: Javier Revert. El prestigioso enólogo valenciano se incorpora como asesor de Clos Cor Ví para acompañar a la bodega en este nuevo capítulo.
Su llegada supone también una declaración de intenciones. Revert es uno de los nombres destacados de la nueva generación de la enología valenciana y su trabajo ha contribuido a situar variedades y territorios de la Comunitat Valenciana en el mapa de los grandes vinos.
Para Clos Cor Ví, contar con su conocimiento supone profundizar en una búsqueda que la familia Corbí lleva años desarrollando: conseguir que las características de sus parcelas tengan cada vez mayor protagonismo en el resultado final.
“Para nosotros es muy importante en esta nueva etapa contar con la sabiduría y el buen hacer de Javier Revert”, señala Luis Corbí.
El objetivo es claro: menos artificio y más territorio.
Cuatro vinos, dos paisajes
La nueva colección se articula alrededor de cuatro referencias. Dos blancos procedentes de los viñedos de Moixent, bajo la D.O. Valencia, y dos tintos elaborados a partir de Bobal en el entorno de Requena, dentro de la D.O. Utiel-Requena.
Son vinos diferentes entre sí, pero unidos por una misma filosofía: trabajar las variedades y las parcelas desde una perspectiva que permita reconocer su procedencia.
El Ramblar 2025 reúne Verdil, Viognier y Riesling procedentes de los viñedos que Clos Cor Ví posee en Moixent. La elaboración combina nueve meses de crianza en acero inoxidable y barricas de tercer uso, buscando preservar la expresión de las variedades y mantener el carácter del vino.
Más singular todavía es La Loma de las Carrascas 2025, un blanco elaborado exclusivamente con Verdil, variedad autóctona valenciana. Procede de la parcela situada a mayor altitud y ha pasado nueve meses de crianza entre tinajas y barricas de 500 litros. La producción se limita a 2.000 botellas, una dimensión que refuerza su carácter de vino de parcela y de elaboración limitada.
Bobal como hilo conductor
En los tintos, Clos Cor Ví mira hacia Requena y deja que la Bobal asuma el protagonismo. Una variedad estrechamente vinculada al territorio de Utiel-Requena que durante los últimos años ha demostrado que puede ofrecer mucho más que vinos potentes y estructurados.
Pago de los Álamos 2025 es un coupage de Bobal y Garnacha al que se incorpora un pequeño porcentaje de Macabeo. Las uvas proceden de la finca La Madroñera, situada en el privilegiado entorno de las Hoces del río Cabriel. La crianza se ha realizado utilizando diferentes recipientes, entre ellos tinas de madera y tinajas, en una búsqueda de equilibrio entre fruta, estructura y expresión del origen.
La colección se completa con La Viña de los Rosales 2025, un 100% Bobal procedente de una selección de las mejores parcelas de esta variedad. Es la interpretación más refinada y frutal que propone la bodega en esta nueva etapa.
Nueve meses exclusivamente en barricas francesas aportan complejidad sin ocultar el carácter de la variedad. El resultado busca combinar frescura, estructura y buena acidez con los taninos característicos de la Bobal. De esta referencia se han elaborado únicamente 1.500 botellas.
Del vino al paisaje
Más allá de las nuevas etiquetas, el movimiento de Clos Cor Ví responde a una tendencia que está transformando buena parte de la viticultura valenciana: la necesidad de reivindicar el origen, las variedades propias y la personalidad de cada parcela.
La bodega mantiene su apuesta por el paraje de Los Isidros, en el entorno del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, al tiempo que profundiza en el conocimiento de sus viñedos de Moixent. Dos territorios diferentes que permiten construir una colección en la que el paisaje adquiere tanto peso como la propia elaboración.
La nueva Clos Cor Ví quiere hablar, por tanto, de vinos, pero también de suelos, altitud, clima, variedades y paisaje. De aquello que hace que una botella no pueda reproducirse exactamente en otro lugar.
Es una filosofía especialmente relevante en un momento en el que el consumidor busca cada vez más conocer la historia que hay detrás de lo que bebe.
Una fiesta para estrenar el nuevo capítulo
La puesta de largo de esta nueva etapa tendrá lugar el sábado 3 de octubre, durante la tradicional Fiesta Fin de Vendimia de Clos Cor Ví.
Como cada año, la bodega reunirá a amigos, profesionales y amantes del vino para celebrar el final de la vendimia. Pero esta edición tendrá un significado especial: los cuatro nuevos vinos serán los grandes protagonistas de una jornada que servirá para presentar públicamente la nueva identidad de la bodega.
Después de más de dos décadas de aprendizaje, Clos Cor Ví cambia sus nombres, revisa sus elaboraciones y abre una nueva página. Pero la raíz permanece.
Porque, en el fondo, la renovación de una bodega no consiste únicamente en cambiar una etiqueta. Consiste en aprender a mirar de otra manera el lugar donde nace el vino.