Un lugar para disfrutar del sabor,
el vino y la buena mesa.

Montsant, un refugio histórico en plena naturaleza para disfrutar

Hotel Montsant está a los pies del imponente Castillo de Xàtiva. Mucho antes de pasar a manos privadas, fue monasterio y residencia de reyes, pues Jaime I, conquistador de la ciudad, estableció aquí su residencia.

  • Ubicado en la subida al Castillo de Xàtiva (Valencia), este icónico hotel presume de un enclave muy privilegiado, que permite al huésped sumergirse en la historia y remontarse hasta el siglo XIII.
  • El setabense Carlos Beltrán se encuentra al frente de la cocina del restaurante, que da servicio tanto a huéspedes como a comensales externos.

Xàtiva (Valencia), Historia, gastronomía y naturaleza se funden en el Hotel Montsant, un refugio singular en un entorno absolutamente privilegiado dentro de la Comunitat Valenciana, no solo por su riqueza natural, sino también por sus numerosos vestigios de otras épocas. Ubicado en la subida al Castillo de Xàtiva (Valencia), el icónico espacio viene a resignificar el lujo a través de la autenticidad, la belleza y el compromiso con el territorio. Así, el Hotel Montsant se convierte en un lugar idílico para pasar unos días, por cuanto ofrece relajación a los huéspedes, pero a su vez, un amplio abanico de actividades en los alrededores, atractivos culturales y diferentes tipos de habitaciones, algunas de las cuales disponen de piscina privada.

Heredero de un pasado histórico, Montsant abre una nueva etapa, más conectada al presente y la actual forma de viajar, sin renunciar a su esencia. “Estamos en un lugar muy privilegiado para desconectar y evadirse del ruido de la ciudad. Venir aquí es como entrar en otra dimensión”, relata Cristina Aznar, directora del hotel. Según confirma, cuentan con huéspedes de toda España, e incluso del extranjero, que llegan en busca de este marco luminoso y mediterráneo. En efecto, nada más llegar al hotel, ubicado en la montaña, se siente la paz en el trino de los pájaros. Las habitaciones, además, están perfectamente integradas en la naturaleza, de modo que cada cual ofrece sus particularidades, pero todas invitan a pasar unos días de hedonismo.

En total, Montsant dispone de 25 habitaciones, clasificadas según su ubicación dentro del complejo. Algunas de ellas, incluso, cuentan con una piscina exterior privada, como las habitaciones Muralla y las Junior Suite. Otras, como las Cabaña, permiten sumergirse en la naturaleza sin renunciar a todas las comodidades. También ofrecen una peculiaridad especial: en este tipo de habitaciones, un total de nueve, están admitidas las mascotas.  

Por otra parte, se encuentra el Aljibe. La tapia del convento, la madera, el murmullo del agua y el olor a azahar y jazmín son los auténticos protagonistas. Y, por último, las habitaciones Monasterio, ubicadas en el edificio principal, que aúnan pasado y presente.   Montsant es el perfecto lugar para descansar durante unos días o semanas y tener ese momento siempre necesario de desconexión. Asimismo, la estancia en el hotel se puede complementar de forma perfecta con la visita a diferentes lugares de Xàtiva, como la Iglesia de Sant Feliu, la Colegiata de Santa María o recorrer el paraje de la Cova Negra.  

De residencia de Jaume I a hotel cuatro estrellas

En el hotel, cada estancia, cada celebración y cada experiencia gastronómica se vive sin prisas, con sensibilidad y respeto por el legado de esta tierra, cuyo origen se remonta a la Edad de Bronce. Concretamente, Montsant está a los pies del imponente Castillo de Xàtiva. Mucho antes de pasar a manos privadas, fue monasterio y residencia de reyes, pues Jaime I, conquistador de la ciudad, estableció aquí su residencia. Los monarcas sucesores conservaron la propiedad y, durante esta etapa, fue cuando se construyó el aljibe, uno de los grandes atractivos del hotel, que los huéspedes también pueden visitar. A comienzos del siglo XIV, Montsant se convirtió en monasterio cisterciense y, durante la Guerra de Sucesión y la ocupación napoleónica, fue conquistado. Tras la desamortización de 1835, pasó a manos privadas, época en la que se diseñaron los jardines actuales.

La propiedad actual siente una especial inclinación hacia el mundo del arte, motivo por el cual es posible encontrar piezas pictóricas y esculturas de gran sensibilidad, así como detalles de valor repartidos por las habitaciones y las zonas comunes. Entre esas zonas comunes encontramos una piscina para uso de todos los huéspedes, así como terrazas, zonas de lectura y enclaves en la naturaleza, a los que se puede acceder con mascotas.

En Montsant, la cocina también es paisaje y una prolongación natural del entorno. El hotel cuenta con una propuesta gastronómica de primer nivel que, desde hace dos años, está liderada por el chef Carlos Beltrán, de origen setabense. Su fogón parte de lo local, del producto de temporada y del respeto por las raíces. Por ello, la carta se inspira en la transición de la comarca y se enriquece con técnicas contemporáneas, sin perder nunca de vista el entorno que habita. Tiene protagonismo la montaña, con una gran recolección de botánicas, que vemos aplicadas en los platos. Pero también la huerta, la ganadería, el pescado de lonja, las verduras de proximidad o los aromas de la montaña aparecen en esas sugerencias que cambian cada día, y un menú que se renueva con las temporadas.

De hecho, los comensales, ya sean huéspedes del hotel o venidos de fuera, pueden optar por pedir a carta, el menú ejecutivo del día u otra propuesta más gastronómica, en la que se condensa todo el recorrido profesional de Beltrán. Y es que, a pesar de su juventud, ha recorrido algunas de las casas más influyentes del panorama nacional e internacional. Formado en la alta pastelería y curtido junto a figuras como Albert Adrià u Oriol Balaguer, su cocina bebe del fuego, el territorio y los matices del mundo. La brasa, el producto local y un profundo respeto por lo cercano, son los pilares del recetario que trabaja. Así que Carlos habla de cocina con una mezcla de memoria, técnica y emoción.

“Como setabense, siempre me ha atraído Montsant. Cuando me eligieron para dirigir la cocina me sentí afortunado de poder ofrecer esta propuesta gastronómica en este lugar con tanta historia. El reto es conservar el nivel de su pasado”, explica Beltrán.  La sala del restaurante tiene una capacidad para 25 personas y una gran terraza que puede albergar hasta 120 personas. Ofrece servicio de comidas y cenas todos los días y destacan sus dos menús: uno más corto para el día a día y otro, más largo y selecto, desde el jueves por la noche hasta el domingo a mediodía. “Según lo que decidas, este es lugar perfecto para una comida informal o de negocios, pero también para venir con familia y amigos a una gran celebración”, asegura. Y esto nos lleva a otro aspecto fundamental: los eventos.

El lugar idílico para las celebraciones más especiales 

El entorno de Montsant ofrece un bucólico espacio donde celebrareventos de todo tipo, especialmente durante la temporada de primavera y verano, pero también el resto del año. Ya sea una boda, una celebración familiar o una reunión corporativa, existen zonas diferenciadas que pueden albergar estas citas, preservando el bienestar y la relajación del resto de huéspedes. O, incluso, acogiendo a los invitados del evento en las distintas habitaciones.  El paisaje, la arquitectura, el arte, la historia y la naturaleza que rodean al hotel transforman cada cita en Montsant en una experiencia memorable. Además del marco inigualable, el hotel cuenta con una gastronomía de primer nivel, el respaldo de una organización impecable y una minuciosa atención a todos y cada uno de los detalles.

Concretamente, hay hasta cuatro salones de eventos en Montsant, uno de ellos con capacidad para 250 personas. El hotel también dispone de espacios versátiles que se adaptan a las necesidades de cualquier tipo de celebración, siempre con un enfoque personalizado y un cuidado meticuloso por los detalles. Por encima de todo, en Montsant prima el respeto a los huéspedes y el trato individualizado, consiguiéndola perfecta simbiosis entre eventos, alojamientos y gastronomía. Así, Montsant es la perfecta escapada de un fin de semana o de una semana larga de desconexión.

El camino que recorre el huésped es el que otros recorrieron hace siglos, armonizado con una elegancia envidiable, que se complementa a la perfección con la cocina de alto nivel y un lugar de ensueño para celebraciones únicas. La escapada perfecta para una Semana Santa en la que busquemos conectar con el presente y desconectar de todo lo demás.

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